Mi paciente de 57 años con antecedente de liquen escleroso atrófico, patología que había generado el abandono de su vida sexual debido a la imposibilidad de mantener relaciones con penetración.

Al examen clínico se evidenciaba una marcada estrechez del introito vaginal, secundaria a la fibrosis y retracción de las comisuras vulvares anterior y posterior, lo que resultaba en una disminución significativa del diámetro del vestíbulo vaginal.

Se realizó una vaginoplastia de ampliación asociada a la liberación y reconstrucción de la comisura vulvar anterior, con el objetivo de ampliar el introito. El resultado postquirúrgico evidencia un aumento del diámetro del vestíbulo vaginal, permitiendo la restitución de la anatomía funcional habilitando nuevamente la posibilidad de una vida sexual activa.

Se presenta el caso de una paciente con ptosis vulvar, condición que se evidencia clínicamente en bipedestación por la escasa o nula visualización de la hendidura vulvar. La paciente refería disconformidad tanto por la adiposidad del monte de Venus como por el aspecto descendido de la región, percibido como una pérdida de armonía dentro del contorno corporal.

El abordaje quirúrgico en estos casos no se limita únicamente a la lipomodelación del área. Se asocia una montoplastia, procedimiento que implica el anclaje de la fascia mediante una incisión mínima, con el objetivo de reposicionar y elevar el monte de Venus.

Este enfoque permite restaurar la proporción anatómica, mejorar la proyección del área vulvar y lograr que la vulva vuelva a integrarse de manera armónica dentro del contorno corporal.

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Les presenta el caso de una paciente con antecedente de labioplastia asociada a hoodectomia, que no había logrado un resultado satisfactorio. Al examen clínico, se evidenciaba un prepucio aún redundante y una excesiva proyección del glande que a ella no le resultaba funcional ni cosmético, situación que generaba incomodidad física y emocional.

Se decidió realizar un abordaje quirúrgico de revisión, una segunda cirugía combinando clitoropexia, nueva prepucioplastía y ninfoplastia bilateral, con el objetivo de restaurar la anatomía y mejorar la armonía vulvar.

Este enfoque permitió modificar las proporciones del complejo clitorídeo y de los labios menores, logrando una adecuada cobertura del glande y una integración equilibrada de las estructuras vulvares.

El resultado final no solo corrigió el defecto anatómico previo, sino que alineó la morfología vulvar con las expectativas estéticas de la paciente, alcanzando una armonización global.

El resultado que les muestro es a 24 hs de evolución.

Mi paciente me permitió utilizar su imagen, que representa el siguiente relato en otras mujeres cuando se aprecia de manera explícita el mensaje. No es su historia, pero sirve de referencia.

Una niña puede preguntarle a su mamá: “¿Qué tenés ahí?” o incluso “¿Por qué tenés un pito?” cuando observa unos labios menores hipertróficos (grandes).

No hay maldad en esa pregunta. Hay asociación. Las niñas comparan con lo que conocen: si han visto genitales masculinos y luego observan una vulva con mayor protrusión labial, intentan homologar desde su lógica infantil aquello que les resulta diferente.

La diversidad anatómica vulvar es amplia, pero culturalmente no siempre está representada. Y cuando algo no se reconoce, se nombra desde lo que sí se conoce.

Desde el amor también puede aparecer la estigmatización. No porque haya intención de herir, sino porque falta información y naturalización de esa diversidad.

Hablar de estos temas no es promover nada. Es comprender, educar y acompañar. Porque muchas mujeres han crecido sintiendo que “algo estaba mal” con su anatomía, cuando en realidad lo que faltaba era conocimiento y validación.

La información no crea complejos. La ignorancia sí puede hacerlo.

Reducción no quirúrgica de labios menores con tecnología láser diodo – Seguimiento a 22 meses. En abril de 2024 se realizó una reducción no quirúrgica de labios menores utilizando tecnología láser diodo, bajo anestesia local, en modalidad ambulatoria. El procedimiento se llevó a cabo respetando la anatomía individual y priorizando la armonización del contorno vulvar sin resección quirúrgica.

Ayer, 22 meses después, volví a evaluar a la paciente por otro motivo y aproveché la consulta para documentar el seguimiento a largo plazo.

En las imágenes comparativas —una en reposo y otra con los labios desplegados— se observa una reducción significativa del volumen y la protrusión, con conservación armónica de la anatomía sin cicatriz. Qué bueno, además, que tiene su insignia de liquen en área de frenillo que nos admite una comparación por demás confiable.